Miércoles, 06 de abril de 2005
Nos encontrabamos a eso de las 5 de la tarde, a veces iba a esperarte a la salida del Alemán. Me sentaba en el cantero y esperaba a que saliera la turba. Entre todos vos te destacabas, simpre hiperactiva, siempre feliz entre la gente. Con tu pollera gris bien cortita, camisa blanca, pelo muy suelto, unos ojos asesinos y una inocencia brutal.
Yo era un pobre gato, y me asustaba esa fuerza que traías en ese estado de exaltación. Así que había que laburarla hasta que ibas bajando y entrando en sintonía. No recuerdo muy bien en qué pasabamos las horas, pero pasabamos muchas horas juntos. Peleabamos bastante y nos amigabamos mucho más. Los momentos de amigarnos eran muy dulces. Nos quedabamos hasta muy tarde, y solo nos bastaba estar juntos. Las despedidas eran eternas, y al otro día todo volvía a empezar.
Nos amabamos. Teniamos todo un mundo en contra, y ese mundo nos ponía en contra, pero si que nos amabamos.
Por: Rex | Solo para vos | Comentarios (1) | Referencias (0)
A menudo eso es realmente lo único importante, amarse con el corazón de tal manera, que lo demás nunca sea suficiente para separarte...
Isthar | 07-04-2005 11:02:11